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El alcalde del sur que le puso un alto a la delincuencia

Malandros querían que entregara a su pueblo, pero él jamás se les doblegó y lo defendió con valentía y liderazgo.

San Juan Evangelista es un municipio enclavado en el sur del estado de Veracruz, cuenta con una población cercana a las 33 mil habitantes y es productor nacional de cítricos, sandías, melones y de buen ganado.

Eran principios del 2019, arrancaba el gobierno de Andrés Valencia Ríos, y comenzaban las presiones en su contra para que cediera el control del pueblo a un grupo de la delincuencia organizada.

Era una organización operando en varios municipios de la región, en donde tenían sometidos a los pueblos, pisoteaban la dignidad de las personas, controlaban las policías municipales, saqueaban los recursos de las dirección de obras públicas, incluso, sabían a que hora salían los cheques en tesorería y a nombre de quien estaban endosados, con la finalidad de extorsionar después a los contratistas. De ese nivel.

Los delincuentes eran dueños del día, de la noche, de las almas y de la tranquilidad de cientos de personas en pueblos del sur de Veracruz, en San Juan Evangelista los malandros estaban acostumbrados a hacer de las suyas, incluso, robarse los cajeros que dispensan efectivo frente a las narices de los policías, quienes no contaban con un líder que los guiara y les diera aliento, capacitación, recursos y herramientas para hacer su trabajo.

Las llamadas con amenazas hacia Andrés Valencia comenzaron a llegar.

O nos entregas el control del pueblo y dinero de obras públicas, o la vas a pagar, le decían al Amigo de los Pueblos.

Don Andrés fraguó alianzas con políticos y empresarios de bien, que lo asesoraron y lo apoyaron para instaurar una policía profesional, bien pagada, con elementos instruidos en cuidar al pueblo, prohibido andar pidiendo para el refresco o la gasolina; y además, estaban bien equipados. Así lo ordenaba el Presidente municipal, y constantemente salía a pueblear para vigilar que así fuera.

Los policías municipales comenzaron a realizar acciones permanentes de prevención del delito y a defender al pueblo de las extorsiones, del cobro de piso y del secuestro.

Eso enojó más a los delincuentes; no comprendían porque el nuevo alcalde de San Juan Evangelista no se sometía a sus amenazas.

A principios de la primera quincena del 2019, el palacio municipal de San Juan fue atacado por un grupo de delincuentes, y llegaron más amenazas, pero Andrés Valencia no cedió.

Reforzó más su estrategia y lucha contra la delincuencia, y el pueblo poco a poco le agarró confianza.

Esa nueva policía municipal –decían– estaba haciendo bien su trabajo, los reconocían y se sentían orgullosos de contar con elementos valientes, honestos y entrones.

La delincuencia fue subiendo el tono de sus amenazas pero ya luego el alcalde ni si quiera les tomaba las llamadas, fueron varios los enfrentamientos en San Juan Evangelista donde los criminales no pudieron con la eficiente policía municipal instaurada por Andrés Valencia Ríos. Estaba dejando un precedente en la lucha local contra el crimen.

En agosto de 2019, elementos de la Policía Municipal de San Juan demostraron el liderazgo que traía Andrés Valencia, cuando un grupo de delincuentes, del cártel de Los Piñas, de Playa Vicente, vinieron hasta Juanita, en unas 20 camionetas, para asesinar a un solo hombre, y desarmado.

Tras el cobarde crimen de un abogado en Juanita, los criminales esperaban causar más estragos y daños a su paso en Juanita, pero fueron repelidos por una patrulla de la municipal de San Juan, que por más de una hora, les hizo frente, eran más de 40 pistoleros contra un pequeño grupo de municipales, bien capacitados, armados y con mucho valor que lograron hacer correr al grupo de bandidos, a su paso dejaron señales de lo mal que les había ido al enfrentar a una policía que no estaba sometida, prefirieron salir corriendo por propio pie, entre los montes y dejaron abandonados sus vehículos con tal de salvar el pellejo, temerosos pues solo eran bandidos, montoneros, sin capacitación, con armas, pero sin entrenamiento, y sobre todo, eran personas malas que habían ido a matar a un hombre bueno.

Meses antes, en abril del 2019, otro grupo de bandoleros intentaron atacar cobardemente a gente inocente en San Juan Evangelista, y los efectivos de la municipal los enfrentaron en la comunidad de La Cerquilla, mucho antes de que arribaran a causar un baño de sangre, y también les tocó salir corriendo porque no pudieron con los elementos de Andrés Valencia.

Así, mientras Acayucan, Oluta, Sayula de Alemán y otros municipios vecinos eran copados por criminales, y los cadáveres de gente inocente y trabajadora no paraban de bañar con sangre las calles de esos pueblos; en San Juan había un islote de calma en donde los malandros entendieron que no podían con el liderazgo de Andrés Valencia.

Ya después de las amenazas, vinieron los llamados de conciliación, la búsqueda de asociarse y de tener al alcalde como amigo para que los dejara consumar sus planes sucios en San Juan Evangelista.

Pero Andrés Valencia nunca cedió a esas presiones.

Jamás entregó la sangre de los habitantes de San Juan a los señores capos y capitos de la mafia en el sur de Veracruz.

Le plantó cara a los problemas, y con determinación, al final de su mandato, su administración era de las pocas que contaban con el reconocimiento de la Mesa de Coordinación por la Paz por la notable lucha contra las prácticas anti sociales.

El secuestro, en ceros.

El homicidio, totalmente reducido.

El cobro de piso, en ceros.

El robo de ganado, completamente abatido.

La policía contra el crimen de Andrés Valencia había triunfado, pese a las amenazas y los atentados en su contra.

Por eso y más, se ganó el amor y el respeto de las personas más adineradas en San Juan, así como de las más humildes en los campos, en las milpas, en los caminos de barro y polvosos de esos rumbos.

Si algo tenía Valencia Ríos era el respeto de la gente ante la humildad y la entereza política que a cada paso, que con cada palabra expresaba.

Desde arriba de su camioneta, siempre con su cigarro entre los dedos, Valencia Ríos nunca demostró arrogancia ni orgullo al tratar a las personas.

Diariamente llegaban personas a su rancho, La Hacienda, hasta cuando ya era ex alcalde, en busca de su apoyo ante cualquier problemática.

Valencia Ríos nunca tenía un “no”, siempre, un “vamos a ver”, “vemos”, “le intentamos”, “como no, lo vamos a checar”, con esa voz rasposa que lo convirtió en un gran líder social y político de numerosos pueblos del sur que hoy lloran el cobarde crimen con el cual le arrancaron la vida.

Las estadística de sus resultados contra el crimen en San Juan, están a la vista y disponibles para quien las quiera consultar en el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, su lucha y su nombre, jamás se habrán de olvidar, menos sus logros en la política, pues gracias a su trabajo en materia de obra pública y seguridad, el equipo político al que pertenecía, consiguió un triunfo electoral histórico en las municipales del 2021, con miles de votos, algo jamás visto en las urnas de San Juan Evangelista.

Vía: https://www.facebook.com/nacho.carvajal.5439

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